los Angeles Negros de Cusco: desde cuyes, quesos, hasta dinero en efectivo. médicos son acusados de pedir regalos y hasta S/ 20.000 por cama Ucin


La desesperación de familiares por salvar la vida de los suyos de las garras del Covid los hace víctimas del aprovechamiento. Alejandrina Carbajal denunció que le pidieron 20.000 soles que su hijo de 31 años sea trasladado de la Unidad de Cuidados Intensivos (Uci) a una cama de Cuidados Intermedios (Ucin).

“Mi hijo estaba fuera de peligro. Es más, me dijeron que ya había salido del cuadro de contagio. El 6 de setiembre ya debió pasar a Ucin, pero como no pagué lo que me pidieron, lo seguían teniendo en Uci 2. Ahí mismo recibió terapia y comía. Cometieron una negligencia, por eso murió”, denunció la madre con llanto incontrolable.

Su hijo, Jhimy Chávez Carbajal, fue referido de Quillabamba (La Convención) con un cuadro grave de Covid. Llegó al hospital regional el 2 de agosto. Tras recuperarse del ventilador mecánico, le practicaron una traqueotomía que aparentemente fue exitosa. Ese fue el informe que le dieron a la madre.

Ella acusa directamente al médico Tayoshi Walter Gamero Echegaray de las exigencias económicas. “Yo estaba felíz porque mi hijo se había salvado, pero el doctor Tayoshi y la doctora Yaqui (Yaquelin Avila Farfán) y una Erika me pedían que pague mi compromiso. Sin tener compasión me pedían, también a mi hijo. Mi hijo me dijo: “mamá el doctor me dijo que le debes el complementario págales para que me pasen a Ucin”. Entonces le dije tendré que desocupar la casa para pagar al doctor”, agregó.

Según la denunciante, la atención de su hijo siempre estuvo condicionada. Dijo que le pagó al médico por horas complementarias, hasta en dos ocasiones, un monto total de S/250. “Una vez fue en la puerta del hospital y otra en la clínica Pardo donde también trabaja”, puntualizó.

Cuenta que Camero también le pedía regalos. “En la puerta del hospital le di quesos, mandarinas, café, chocolate, plátanos y cuatro litros de miel. Todos los pacientes saben que ese doctor pide regalos, a otros les pedía cuyes”.

Otra presunta irregularidad es el pago a Verónica Medina, esposa del galeno. Se le habría abonado S/300 por dos días de terapia en el mismo hospital. Medina no es trabajadora del nosocomio, pero brindó servicios en él.

“No pagué lo que me pidieron porque no tengo dinero, pero di todo lo que pude. Es una mafia que te cobran por aquí y por allá. Había que pagarle al médico por sus complementarios, a su esposa por la terapia, a las enfermeras para cuidarlo mejor. Pido que se investigue y los sancionen”, insistió.

Este caso ya se encuentra en el Ministerio Público. La Segunda Fiscalía Provincial inició una investigación preliminar por la presunta negligencia médica en un plazo de 60 días. La denunciante pide que los cobros sean esclarecidos también con las cámaras, llamadas y conversaciones por wasap.

Hechos similares se cuentan con frecuencia en pandemia. En el hospital Almenara (Lima) se desarticuló hace unos meses una red acusada de cobrar s/82 mil por camas Uci.

Al respecto, el director del hospital no quiso responder. Dijo que el caso está en investigación y será ésta la que determine si hubo o no cobros ilegales.

Escuetamente mencionó que además de la fiscalía, se investigará administrativamente. Dijo que no debe mancharse al hospital por la denuncia que apunta a un solo médico.

“No voy hablar del caso porque sería adelantar opinión. Serán las investigaciones las que determinen. Fuimos nosotros los que le dijimos a la señora que denuncien si hay algo anómalo”, subrayó.

Agregó que lo sucedido se dio dos días antes de que asumiera el cargo. Sobre la contratación de profesionales externos dijo que ya notificó que solo se puede dar en casos que lo ameriten. Respecto a los regalos a los médicos, aclaró que están prohibidos.

Videos que enviaba el médico

La denunciante mostró un video en el que se ve al paciente. Una voz, que sería la del médico, que dice: “Jhimy levanta la mano...la otra...ya está bien...para que me paguen mi complementario, para que me paguen mi complementario”, repite entre risas. “Él mismo médico me mandaba esos videos para exigir que le pague por esa recuperación. Yo estaba muy agradecida y quería cumplir con él, pero no tenía más dinero”, agregó Alejandrina.

La República.

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